A continuación, compartimos los relatos
que ha originado la última frase de quien ganó la semana pasada el Concurso de microrrelatos. Hoy, a las 18 h.
en Cadena Ser,
escucharéis los tres textos finalistas. ¿Quién llegará al final del pasillo?
Al final del pasillo, había una luz, una
luz muy extraña, una luz que no se veía todos los días, en esa luz se veía una
silueta de una persona. Parecía una persona mayor, de unos 90 años mas o menos.
Intente acercarme para ver si la reconocía. Cada vez que me acercaba más la
sombra más se alejaba. Instante pegarme un ultimo sprint, pero no, era
imposible. De repente una voz desconocida habló, no la reconocia. Me estaba
diciendo una cosa, pero no la entendía, porque llevaba un montón de tiempo
corriendo. Y de repente, me quede dormido. Cuando desperté resultaba que era mi
madre intentando despertarme porque me estaba perdiendo la clase online de
castellano (Carlos, 2º E).
Al final del pasillo, encontré una cosa
muy curiosa, una llave, la llave de la casa de mi infancia. Cuando era un niño,
vivía en un pequeño pueblo de Andalucía, llamado Huéscar, situado en la provIncia
de Granada.
Un pueblo mucho más
pequeño que Altea, pero con un ambiente increíble y con las calles llenas de
gente. Lo mejor de este pueblo son sin duda las festividades que se celebran, y
en especial la Semana Santa. Allí, los días de procesiones, sale todo el pueblo
a celebrar alegremente esta festividad.
Me ha traído muchos
recuerdos de cuando tenía 8 o 9 años, es un objeto muy especial para mí (Manuel
C., 2º ESO E).
Al final del pasillo se encontró con un
cuchillo ensangrentado. El cual estaba en una posición muy extraña. El cuchillo
estaba apoyado en la pared. La policía cre que es del gran crimen de Cerdeña,
el perfil del asesino es una mujer de metro setenta.
La victima antes de morir dijo m… m… La policía piensa que el nombre de la mujer
empieza por m pero lo que no saben es que me llamo Macarena y que yo soy la
asesina. Ahora estoy en El Caribe y que el motivo del asesinato fue el robo del
banco de España, ella era mi cómplice la cual maté para quedarme con todo el
botín (Celia, 2º ESO E).
Al final del pasillo estaba su madre,
esperándola para echarle la bronca por llegar tarde. Ella no era de las que
llegase tarde, pero ese día se retrasó. El problema es que durante todo un mes
siguió llegando tarde y su madre más que enfadada, lo que estaba era preocupada
por si se había metido en cosas turbias. Un día, su madre ya estaba cansada y
decidió espiarla. Ella se esperaba de todo, pero lo único que vio fue que su
hija era una buena chica y solo se lo estaba pasando bien. Finalmente, la madre
decidió darle más libertad para que fuese feliz (Pablo, 2º ESO B).
Koma, una nueva realidad.
Al final del pasillo, una luz y una
silueta, era lo poco que podía ver desde la cama de la habitación. Daba igual
la hora siempre estaban.
Durante días, jugué a imaginar quién se
escondía detrás de esa silueta, quizás era un super héroe, un fantasma, alguien
importante, era muy divertido, aunque en ocasiones el corazón me latía con
mucha fuerza y me faltaba el aire y eso me asustaba.
Hoy he vuelto a mirar: ¡YA NO ESTÁN!
¿Qué pasa?
¿Qué son todos estos tubos atados a mi
cuerpo?
¿Dónde estoy?
Una dulce voz, la de mi madre me susurra;
cariño tranquilo, has vuelto para quedarte (Christian, 2º ESO B).
Al final el pasillo, me encontré una llave
tirada en el suelo, una llave que no coincidía con ninguna puerta de la casa;
pero en la pared del granero había una cerradura, una cerradura que no tenía
sentido, una cerradura sin puerta…
Intenté meterla y de repente se abrió una
puerta en la pared, en el interior había un largo y oscuro pasillo; decidí
entrar e investigar, al final se observaba otra puerta con una cerradura, metí
la llave y se abrió, había un centenar de monedas de oro y joyas preciosas
tiradas por el suelo (Iris, 1º ESO E).
EL BLOQUE 4
Al final del pasillo del bloque 4 de la
prisión ubicada al sur de Latino América, habitaba el prisionero alías “El
Alcón” el cual cumplía condena por narcotráfico y algunos otros delitos.
Era el narcotraficante
más buscado de todo Colombia y su equipo estaba formado por varios policías
corruptos, lo cual hacía más complicada su captura ya que facilitaban el
transporte de mercancías.
Finalmente, pudimos
introducir a una de nuestras mejores agentes secretas llamada Alison en su
equipo, quien rápidamente se ganó la confianza de alias “Alcón” consiguiendo
así tenderle una trampa y llevar a cabo su captura (Dana, 2º ESO E).
UN GRITO
Al final del pasillo había una puerta
entreabierta, que detrás de esta encontré una llave. Con toda la curiosidad en
mi… Cogí la llave. En el instante que la toqué un grito fuerte sonó fuera,
temblando, rápidamente cogí la llave y me fui. Por la noche escuché de nuevo el
grito, pero esta vez sentí que estaba más cerca de mí. Al día siguiente fui a
la casa de mi mejor amiga… (Anónimo)
Al final de el pasillo
escuché un sonido familiar, ¡claro! era el sonido tan inusual que había estado
escuchando repetidamente durante esa semana. Por fin me armé de valor y fui a
ver de qué se trataba. Caminé con decisión hacia la puerta blanca del final de
pasillo y la abrí lentamente y no daba credito a lo que estava viendo era una
especie de sombra fosforencente que estaba recitando algún tipo de conjuro
demoníaco. Cerré la puerta, pero me descubrió… (Nicole, 1º ESO E)
Al final del pasillo,
allí estaba yo con la mochila en la espalda y un libro en la mano. Acababa de
salir de la biblioteca y me disponía a ir a mi casa. Estaba cada vez más cerca
de la salida y de repente escuche un ruido muy raro.
No sabía de dónde venía
entonces mire hacia atrás y vi a un niño tirado en el suelo, me acerque y vi
que era mi amigo David. Le pregunté que qué le había pasado y el me dijo que se
había tropezado con algo. Seguidamente mire hacía el suelo y resultó que David
se había tropezado con un lápiz que se me había caído de la mochila.
Al final nos comenzamos a
reír porque nosotros pensábamos que era algo extraño pero por último pensamos
que todo lo que pasó fue por culpa de un lápiz y siempre que vemos el lápiz lo
llamamos Misterio (María, 2º ESO E).
Al final del pasillo me
encontré un huevo gigante que nunca en mi vida había visto.
Fui con mis padres al
zoológico para ver si sabían de qué animal era, pero por desgracia, decían que
no lo habían visto nunca.
Al día siguiente fuimos
al a ver a un arqueólogo. Se quedó el extraño y a la vez gigante huevo para
examinarlo. Después de una semana, el señor al que le dejamos lo que
encontramos al final del pasillo de mi casa, nos dijo que es un huevo de
dinosaurio.
Al cabo de unos días, ¡el
huevo eclosionó y… salió un mamut! (Jose, 2º ESO E)
Al final del pasillo el
12 de agosto una mañana calurosa de verano a las 9:54 de la mañana se veían
como unas sombras de un terrible monstruo. Mi corazón me decía que era algo
malo, pero mi cabeza me decía que debía acercarme a ver lo que era porque yo
soy más fuerte que ese monstruo. Decidí hacerle caso a mi cabeza, cosa que mi
madre nunca me había dicho. Ella me decía que siempre le tenía que hacer caso
al corazón; me acerque poco a poco muy asustada, resultó venir la sombra de la
cocina. Me seguía acercando cuando de repente sonó un fuerte ruido y la sombra
desapareció muy rápidamente sin pensarlo casi entre en la cocina y mis ojos no
podían parar de mirar al suelo donde estaba el tarro de mis galletas preferidas
roto, yo no sabía si llorar, reír, huir, gritar; decidí huir corriendo de mi
casa, llamé a la puerta de un vecino y se lo conté. Él me dio un consejo,
llamar a la policía, y le hice caso: 30 min. después llego la policía. Entró en
casa de mi vecino donde estaba yo muy alterada, le conté cómo era la sombra y
todo lo que había sucedido. Mé dijeron que tenía muy parecido al monstruo de
las galletas. A mí empezó a darme vueltas la cabeza cuando me di cuenta que por
eso ya no había galletas... (Rosa, 2º ESO E)
Al fondo del pasillo se
encuentra inconsciente, mientras tatareaba aquella singular melodía. En el
suelo yace, con un pensamiento: «En ti veo el reflejo al alejarte del mar. Tal
vez algún dia nos volvamos a encontrar».
Ahora mismo sueña con el
mundo exterior encerrado en su casa. En tiempos revueltos, sólo una mano amiga
te puede salvar (Joan, 2º ESO E).
Al final del pasillo una
voz fría y bonita escuché, era mi madre diciéndome que era la hora de comer,
ese día para mí fue un sufrimiento vi cómo se caía mi comida al suelo en vivo y
en directo, la verdad me dio igual, me hice otro plato de macarrones y ya está
(Salva, 2º ESO E).
JULIA, SOY UNA MÁS
Al final del pasillo no
había más que oscuridad, y logré ver a una sombra escondiéndose en ella, quise
no entrar porque estaba cansada después de la fiesta, y tenía que volver a
casa. Decidí volver por un camino no habitual, pensé que era el más rápido pero
era todo lo contrario. Desde ese mismo momento no recuerdo nada, las calles
vacías, las últimas farolas encendidas, y la sombra justo delante de mí. Unas
manos sudadas tocaban mi cuerpo, la sombra me quitó la camiseta, y con ello la
falda, entonces sentí como caía al suelo, me golpeó en el pecho y en la cabeza.
Desde entonces no recuerdo nada más de lo que pasó después. Lo único que sé con
certeza, es que he ido a más de cuatro psicólogos en estos últimos meses, y no
he podido superarlo. Gracias sombra, por arruinarme la vida (Lidia, 1º ESO E).
Al final del pasillo, se
podía apreciar un humo espeluznante el cual ponía la piel de gallina a
cualquiera, mi mente inquieta decidió ir más allá de la puerta de aquella
cabaña, cuando salí, la puerta se cerró de inmediato, no sabía qué hacer ni a
dónde ir, en ese momento pasó una abuela y tuvimos una charla sobre qué pasaba
en mi casa. Cuando la abuela de más de 90 años recogió las fuerzas suficientes
para decirme qué pasaba, se quedó congelada y se cayó hacia atrás, me dio mucho
miedo por el simple hecho de que la abuela antes de caerse miró hacia atrás de
mí, noté una respiración tranquila sobre mi nuca que a mí me estaba poniendo el
corazón a mil. Cuando me giré vi un monstruo de 8 patas y 3 brazos, corrí,
corrí y corrí como si no hubiera un mañana pero, me di cuenta de que ya era
demasiado tarde, el monstruo había paralizado mis pies, en la cara tenía un
rostro de impotencia y sobretodo miedo, mucho miedo mientras me caían las
lágrimas sabiendo que no podía hacer nada para remediar la catástrofe, el
monstruo me puso las manos encima... (Anónimo 2)
Al final del pasillo me
encontré algo fuera de serie, no lo podía creer... era un portal mágico. El
pasillo era oscuro y amplio. Se notaba que nadie pasaba por ahí durante años.
Sin pensarlo fui corriendo hacia esa mágica puerta, notaba cómo mi corazón se
aceleraba y sentía que era libre, cuanto más me acercaba a él.
Me sumergí como las aves
en las nubes. Allí estaba... en un mundo lleno de criaturas extrañas. Algunos
eran tan bellos, como las estrellas o el amanecer y otras terroríficas. Algunos
eran fascinantes, como si estuvieran hechos estratégicamente para luchar.
Aquel mundo era
fascinante. Estaba repleto de árboles inmensos y había frutas por todas partes.
Al cabo de un rato... noté
que tenía una especie de alas en la espalda (Víctor, 2º ESO E).
Pensé que lo tenia todo controlado, que conseguiría huir de la policía e
irme a donde quisiera sin peligro, entonces me dispuse a salir per alguien
debió avisar a la policia, ese alguien debía saber mi plan y solo había dos
personas conscientes de lo que tenía pensado hacer;
mi madre y mi hermana, pensé que esa arpía que era considerada mi hermana era
la que me había delatado pero no fue así, sino que fue mi propia madre, aquella
que dijo que siempre me protegería ,pero que acababa de enviarme directa a una
prisión en la que si salía no era viva (Aitana, 2º ESO E).
Al final del pasillo del instituto, me encontré una guitarra muy vieja y rota que dentro contenía una llave, y decidí llevármela a casa. Cuando llegué a casa recordé que en jardín había una caseta muy vieja y rota cerrada con llave, entonces decidí probar a ver si la llave encajaba y... Esto acabó como yo esperaba, la llave encajaba y dentro de la caseta estaba llena de cofres con muchas joyas (Anónimo 3).
Al final del pasillo del instituto, me encontré una guitarra muy vieja y rota que dentro contenía una llave, y decidí llevármela a casa. Cuando llegué a casa recordé que en jardín había una caseta muy vieja y rota cerrada con llave, entonces decidí probar a ver si la llave encajaba y... Esto acabó como yo esperaba, la llave encajaba y dentro de la caseta estaba llena de cofres con muchas joyas (Anónimo 3).
